Los poetas hablan del amor con tanta dulzura con imagenes exitantes ilusionando a incautos seduciendolos atrayéndolos a un abismo disfrazado de una hermosa pradera verde con coloridas flores, estaciandolos con fábulas de grandes utopías y como borregos hacia una muerte segura van porque confiados en la voz de su cuidador atienden. miopes son los enamorados que cegados por la ilusión de salir del encierro al que han sido confinados por la soledad desean desesperados llegar a ese valle lleno de esperanzas que el poeta le muestra en sus pinturas, letras enarboladas de la deseada ambrosía.
cuando se llega al final del arco iris es grande tu decepción porque todo lo que el poeta pintó no era mas que eso una gran utopía y el desengaño duele mucho más que la soledad que se sentía antes de conocer la ilusión de amar.
porque me tuve que enamorar si duele más que la misma muerte, desgarra tus entrañas, aprisiona tu pecho, conoces el sabor de la amargura en tu corazón, ya tus lágrimas no son el agridulce de la inquietud sino el ácido sabor de la desolación cuando te abandona; la hermosa pradera no es más que los restos calcinados que antaño eran un fértil bosque.
vivía feliz sin conocer la felicidad alimentandola con los dulces versos de los mas cuestionados dioses de la palabra, culpable me declaro por mi incautitud y sucumbir ante tan despampanante derroche de sagacidad para conquistar mi valiente corazón que lucho contra todo para no entregar su fuerte sin dar la pelea pero, más astuta fue su seducción y rendida a sus pies entregue mi reino.
cuando se llega al final del arco iris es grande tu decepción porque todo lo que el poeta pintó no era mas que eso una gran utopía y el desengaño duele mucho más que la soledad que se sentía antes de conocer la ilusión de amar.
porque me tuve que enamorar si duele más que la misma muerte, desgarra tus entrañas, aprisiona tu pecho, conoces el sabor de la amargura en tu corazón, ya tus lágrimas no son el agridulce de la inquietud sino el ácido sabor de la desolación cuando te abandona; la hermosa pradera no es más que los restos calcinados que antaño eran un fértil bosque.
vivía feliz sin conocer la felicidad alimentandola con los dulces versos de los mas cuestionados dioses de la palabra, culpable me declaro por mi incautitud y sucumbir ante tan despampanante derroche de sagacidad para conquistar mi valiente corazón que lucho contra todo para no entregar su fuerte sin dar la pelea pero, más astuta fue su seducción y rendida a sus pies entregue mi reino.
Porque me tuve que enamorar.......